Hará un
tiempo atrás conocí a una persona de las más frívolas y mentirosas.
Quizás la
más insegura como pocas, pero de cara al público tímida y vanidosa.
Hará un
tiempo atrás le brindé mi amistad a ese ser, que parecía tan degradado por la
vida, o eso me dibujaba con su pincel.
El tiempo no
tardó en llegar con una vorágine de sentimientos en mí, que irrumpieron
como ráfagas huracanadas de viento que atrajo nubes, que eclipsaron el cielo
abierto, en forma de dudas, dentro de mi ser.
Y así surgió
todo. Como la curiosidad personificada nunca cesa de buscar e indagar en sus
adentros corrompiendo con cada barrera llamada tiempo, buscando sin descanso
que el interior le cuente su verdad, la verdad.
Hará un
tiempo atrás que creí tener en mi vida a una amistad, que creí una hermandad,
que solo irradiaba una extraña forma, que le puse de nombre bondad.
Pero todo
era más que un verso disfrazado de realidad, una mentira disfrazada de verdad.
Aún no sé si
la calidez de tu amistad alguna vez fue real, ni sé si me has inventado hasta
tu nombre o tu edad.
Solo sé que
has jugado el papel de víctima, cuando eras el victimario, y mi papel no fue
más que secundario, en este macabro ensueño que has dibujado.
Hará un
tiempo atrás he sabido de tu traición y he aplaudido en su momento, el arte de
tu manipulación, esa forma burlesca de creer que tenías el control, desafiando
tu propia carencia de gracia, de sentimientos vacíos llenos de ambición.
Hará un tiempo
atrás que no sé nada de ti, y a Dios gracia que te has alejado de mí. Y la paz
que siento es infinita, como el afecto que tengo y valoro de las verdaderas
personas que me rodean y me dan vida.
Te deseo
suerte en tu vida de mentiras, ve a otra con tus historias ficticias.
Así doy por
finalizado este verso que cuenta la historia de que en la vida hay personas sin
malicia que son víctimas de personas tóxicas, llena de mentiras.
No hay comentarios:
Publicar un comentario